PROCESOS DE EVOLUCION SUPERIOR.- (4).-

PROCESOS DE EVOLUCION SUPERIOR.- (4).-

DETERMINANTES ESPECIFICOS SOBRE LA ACTIVIDAD HUMANA.

Facetas social-política-económica-financiera-fiduciaria-familiar-educativa-científica-tecnológica-filosófica-artística-lúdica-sexual-laboral-sanitaria-humanitaria-religiosa-trascndental, etc.

1.- Continuación de los comentarios sobre la fase A, anunciada en fascículos anteriores: LA ACEPTACION RACIONAL DE QUE ESA SITUACION DE BIENESTAR Y ACOMODO MATERIAL ES LA PROPIA Y LA ADECUADA A LA SECUENCIA VITAL DE CADA SER HUMANO, Y EL HECHO DE VIVIR CON LA SEGURIDAD DE QUE SIEMPRE SERÁ ASÍ.

1.-4. Mucho se ha discutido y dilucidado a lo largo del tiempo en nuestros liceos científicos y literarios, sobre cuestiones tales como la clase de seres a los que pertenecemos: si en verdad somos o no humanos; si somos parientes o cercanos a seres divinos o entidades divinas especiales; si tal vez vivimos en la materia o 4º nivel de existencia, como experimento de algo o alguien; si nuestro paso por este mundo supone algún mandato o misión que cumplir, si tal vez estemos aquí como marionetas para solaz de algún ser superior; si tal vez somos seres que el azar nos ha traído hasta aquí sin motivación alguna; si quizás somos seres procedentes de una línea energética de atavismo y devenir incomprensibles; o si tal vez somos trasplantes de entidades extraterrestres en busca de algo, etc.

Este problema que tanto preocupa a la mente humana, ya no lo es tanto, con tal que se tengan en cuenta las líneas de interpretación que se aducen en nuestras entregas, sobre el problemático proceso de la evolución humana y del cosmos.

Seguimos estudiando las características justificativas de la Fase A, para hacer patente la necesidad de su cumplimiento, como medio de todo punto imprescindible para evolucionar y progresar adecuadamente.

Ya hemos explicado algo sobre algunos inconvenientes de este cumplimiento, acerca de cuestiones humanas meramente antropológicas, sociales y políticas, y siguiendo esas mismas líneas iremos tocando las demás facetas de la personalidad humana.

Se trata de exponer que el ser humano actual, a pesar del gran progreso realizado a través de los tiempos, en general (salvo excepciones) ha dado y sigue dando preponderancia en su proceso vital, a la búsqueda de seguridad, subsistencia, alimentación y descendencia.

No hay duda que las preocupaciones materiales humanas, nunca deben ser menospreciadas, pero el ser humano en su ciclo de evolución sabe y deduce, con bastante acierto, que con solo ese cumplimiento, su vida no está completa ni del todo justificada.

Por eso tenemos que manifestar, y repetir una vez más, que a pesar del esfuerzo y motivaciones de las instituciones públicas, las ideologías filosóficas, religiosas e iniciático-esotéricas para que el ser pensante tuviese en cuenta las obligaciones de tipo evolutivo, sin embargo son las tensiones densas (materiales) las que siempre han predominado y siguen predominando en el proceso vital de gran parte de la humanidad.

Este problema tiene muchas y variadas motivaciones y causas que estamos viendo en el estudio de las distintas facetas del ser humano, pero las que más daño hacen e importancia tienen son los procesos de vida capitalista, y sus premisas socio-políticas-económicas-financieras y dinerarias.

Al parecer, este sistema capitalista de vida que rige en la sociedad, parece ser en algún sentido un tanto natural, ya que una de sus consecuencias es proporcionar medios reales de subsistencia; sin embargo, todo mundo sabe y comprueba que vivir de ese modo no completa ni justifica la existencia, a no ser que se crea que no existe trascendencia en el proceso de vida del ser humano y del cosmos.

De esta condición tan generalizada, se ha valido siempre gran parte de la humanidad para enfatizar y justificar su preponderancia sobre los demás, a causa de ser más fuertes que otros o con mayor posesión de bienes y riquezas.

Como consecuencia directa de ello, se ha constituido desde tiempos inmemoriales en el mundo entero, el hecho de que la fuerza, el poder o la riqueza es lo que debe dirigir y de hecho dirige todavía la vida de los pueblos.

Por supuesto, la cultura occidental mama y se alimenta de esa condición, enfatizada por el empuje y refuerzo ideológico del monoteísmo universal, sionista y judeo-cristiano.

No creemos necesario entrar a fondo en la descripción de lo que es, lo que hace y representa el Capitalismo, porque es bien sabido y asumido por la sociedad en general; por tanto, hablaremos específicamente de sus consecuencias y secuelas, y sobre todo de la forma y manera de erradicarlo, superarlo o al menos disminuir sus efectos nefastos sobre la vida y las personas, porque es cierto que de golpe o de repente nada se consigue, sino que es mejor ir paso a paso.

Todo lo que afecta al capitalismo se ve, sin duda alguna, agilizado y acrecentado por el fuerte influjo de la economía normal y/o financiera, por las elucubraciones bancarias y bolsistas, y todo ello bailando y revoloteando alrededor de eso que se llama DINERO.

Al llegar aquí, hay que exponer claramente que da verdadero asco y horror tener que comentar los condicionamientos y resultados de ese sistema, que cuelgan como guillotinas y sambenitos sobre la humanidad sufriente.

Por tanto, nos remitiremos a realizar un gran mini-resumen, que aclare suficientemente la situación y disposición tanto de los gobiernos como de las personas, sobre este candente, bochornoso, injusto y aborrecible tema.

Tendremos en cuenta el cambio y progreso especial que se produjo en la sociedad occidental, a causa de los movimientos sociales surgidos en los siglos XVIII, XIX y XX; ello ha supuesto que una buena parte del pueblo fuera consiguiendo poco a poco un nivel de vida cada vez más digno.

Conviene recordar que, aparte de los influjos socio-políticos de los siglos pasados antedichos, precisamente en el siglo XX y XXI han sucedido en Europa ciertos hechos especiales que han marcado trazos y líneas fuertes de consecuencias encontradas y altamente contradictorias.

Como consecuencia de los influjos socio-políticos de los siglos XVIII y XIX, de los injustos e infames esfuerzos colonialistas, de los grandes progresos y avances de las ciencias, la industria, el comercio, los trasportes, etc., etc. , la sociedad, a principios del siglo XX, se vio convulsionada en todas sus facetas, sobre todo en las que repercutían en la vida socio-política de los pueblos y las gentes.

Consecuencia directa de todo ello, fue en primer lugar la guerra mundial del 1.914-18, cuya fuerte conmoción produjo en la sociedad, al menos en la europea, un ambivalente estado entre la euforia y el progreso conseguido o conseguible.

El eufemismo social que contagia a la sociedad en general, principalmente a causa del falso enfoque vital que enmarcan las culturas, sobre todo la occidental, propulsó sin duda la segunda guerra mundial, y con ello un gran esfuerzo de muchas naciones para erradicar el Nazismo.

En ese maremágnum socio-político-económico, y con la anuencia del progreso de todas las ciencias, sobre todo de las sociales y tecnológicas, empezó a verse desarrollo no solo en los gobiernos y la sociedad pudiente, sino también en las clases populares y el proletariado.

Ello se empezó a comprobar claramente desde la segunda mitad del siglo XX, cuando a la vez que los pueblos conseguían algo de bienestar, cultura y progreso, el mundo conservador empezó a buscar toda clase de medios para devolver la situación a los cauces antiguos considerados normales y correctos por el mundo conservador.

Especial mención habría que hacer del movimiento de mayo de 1.968 en toda Europa, e igualmente de otro movimiento análogo surgido el 15 mayo de 2.011 que se produjo en España.

Sin meternos en detalles, solo diremos que esos dos movimientos marcan y siguen marcando hitos en el desarrollo de la vida y de las conciencias de las personas, aunque todavía no hay forma cabal de conocer sus enfoques y resultados reales, ya que el estado de la conciencia de la humanidad no es aún el correcto y adecuado para ver y resolver su significado y enfoque completo y verdadero.

Por tanto, la situación de la sociedad actual se encuentra en un punto crítico, a causa de las situaciones especiales que concurren en estos tiempos.

La solución a toda esta problemática no es muy difícil en sí misma, pero su salida se ha de complicar por la falta de disposición de la persona y de los gobiernos, es decir, de las instituciones y de la cultura y civilización que nos rige.

Tiempo tendremos para ir desgajando, grano a grano, el racimo de los condicionamientos perversos que la sociedad necesita superar, para ir encajando debidamente en el proceso de evolución al que está abocada.

Por eso, y para terminar este fascículo meramente informativo, solamente afirmamos rotundamente que, (dejando aparte ahora el capitalismo económico-financiero y el hedonismo vital), el mayor obstáculo que tiene la sociedad, consiste precisa y sencillamente en que todavía nadie, incluido el anarquismo, sabe NI QUIERE SABER, Y MUCHO MENOS ACEPTAR, lo que es, significa, supone e implica la palabra DEMOCRACIA.