• PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR – LIBRO 3 – INTRODUCCIÓN

    PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR.-

    TERCERA PARTE Y TERCER LIBRO.-

    SIGLO XXI.- CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA: NUEVA ERA, NUEVA LEY, NUEVO ORDEN, NUEVA VIDA.

    Facetas social-política-económica-financiera-fiduciaria-laboral-familiar-educativa-científica-tecnológica-filosófica-artística-lúdica-sexual-sanitaria-humanitaria-religiosa-trascendental.

    Introducción.-

    Es más que probable, pues está resultando cierto, que en la incipiente Era de Acuario, las cosas y los hechos (las realidades de la vida en casi todas sus facetas), siguen teniendo una significación y un cumplimiento muy parecido al que hasta ahora venían teniendo en las Eras precedentes; es decir, que la humanidad sin duda, sigue progresando en todo, menos en la verdadera comprensión de su destino y en su formación y evolución como persona humana.

    Me refiero específicamente a que, durante la pasada Era de Piscis, la mayoría de los seres humanos (especialmente los de cultura occidental), no supieron ni pudieron alcanzar el nivel de adelanto y progreso personal que los tiempos requerían, ni se percataban de lo que implicaba su destino, a pesar de los grandes y numerosos progresos y adelantos de las ciencias, de la tecnología, de las humanidades, de las artes y del influjo de las religiones e incluso el de las numerosas escuelas iniciáticas existentes.

    Sin duda, la mayoría de los seres humanos (salvo excepciones), se contentaban y siguen contentándose preferentemente (por desgracia), con tener los medios necesarios para cumplir sus necesidades y deseos, lo cual era considerado como la forma y el nivel de vida adecuado (digno) que todo mundo debía tener.

    No hay duda de que este nivel de vida considerado como digno, que en lo práctico, no es sino una acomodación e imitación a la vida que siempre han llevado y llevan los poderosos, los ricos, los nobles y la iglesia, (es decir, los que en todo tiempo regían a los pueblos con todo rigor e indiferencia), lleva en sus entrañas un acervo especial de confort, satisfacción, tranquilidad, molicie y hedonismo, que en el fondo es inherente a lo que muchos consideran, como el nivel más adecuado para la subsistencia de cualquier ser humano.

    Al llegar aquí, hay que considerar, y no olvidar en manera alguna, que ese nivel de vida que llevaban los opulentos y poderosos, y que en la actualidad ya es asequible a buena parte de las gentes, hacía punto menos que imposible, que esa casta se comportase adecuadamente en su tarea de gobernar e instruir a los pueblos, porque en realidad su vida estaba marcada por un evidente hedonismo, donde la comodidad y el vivir a gusto impedía el comportamiento correcto de la persona hacia sus semejantes; aunque algunos trataban de comportarse con prudencia y justicia, la mayoría veía normal y fácil esa condición, dada la situación cómoda, preponderante y privilegiada que su estado de privilegio les otorgaba..

    Por estas mismas razones, y por muchas más que iremos viendo, la inmensa multitud de seres dentro de la sociedad, tenían que vivir en condiciones precarias, para que los privilegiados no careciesen de nada, con lo que la vida se hacía muy difícil y sobre todo improcedente para el progreso de la persona humana.

    Esa condición ha cambiado muy poco a lo largo de la historia, por lo que, hoy en día, es todavía muy notorio, la gran cantidad de seres humanos que viven y vegetan subsistiendo bajo mínimos, porque los poderes fácticos, los gobiernos, las ideologías, las instituciones y las situaciones son y se comportan de forma parecida a las de los tiempos antiguos.

    Desde el punto de vista socio-político-económico, la civilización occidental, el cristianismo, la fuerza, el poder y el dinero, siguen regentados, como siempre, por la oligarquía, los gobiernos y los poderes fácticos.

    Por otra parte, hay que tener en cuenta y considerar muy despacio, que las cabezas pensantes de la oligarquía y los poderes de siempre, aunque no lo dicen nunca, empiezan a ver el resurgimiento del pueblo como el gran peligro para su situación.

    Es por lo cual, los poderes y los gobiernos, apoyándose en toda clase de recursos (fuerza, poder, la economía, instituciones etc.), pretenden zafarse de ese estado de peligro que intuyen cercano, tratando de amedrentar a los pueblos, para conseguir un posible receso y/o retraso al impulso popular que se avecina.

    Por otro lado, también es cierto que una buena parte del pueblo no es todavía propicia, ni está preparada, para encontrar y seguir la forma adecuada de encajar en moldes correctos, el proceso que les debe llevar a la consecución lógica de sus derechos, que le permitan vivir mejor y evolucionar como debieran.

    Ello es, sin duda, un verdadero peligro también para el pueblo, pues supone una especial dificultad añadida para la consecución de la correcta motivación y la necesaria fuerza comprensiva que le lleve al menos a la unidad, sin la cual todo esfuerzo queda siempre inactivo e irrealizable.

    Es por lo que, sin ambages ni rodeos, se debe hablar de una manera más profunda y comprensiva, no solo sobre si el status de vida actual conlleva la rectitud y conveniencia adecuada para el correcto progreso y evolución del ser humano, sino también sobre si las causas y motivaciones por las que la sociedad se mueve son las adecuadas.

    Teniendo en cuenta lo que se expone en el párrafo anterior, es necesario que el pueblo sepa cómo y por qué la situación en la que se encuentra y desenvuelve, (tanto en lo socio-político-económico-financiero-dinerario, como en la línea cultural, institucional, ideológica, religiosa y trascendental), no es la más adecuada y correcta para su evolución y progreso, ya que todos los condicionamientos actuales provienen de dichos efectos y eventos, y sus resultados son casi siempre negativos.

    De todas maneras, declaramos que todos los seres humanos han y deben alcanzar y pasar por ese nivel de vida que llamamos digno; si no se alcanza dicho nivel, es punto menos que imposible que el ser humano pueda enfocar y dirigir su vida a tareas y líneas de actuación que le permitan progresar como persona.

    Hay que tomar en consideración cómo la mayoría de las personas, al llegar a esa situación de vida que se considera digna, corrientemente tienden a dejarse llevar por ese efecto que se denomina comodidad y hedonismo, (tendencia a conformarse meramente y solamente con el cumplimiento de toda clase de deseos, necesidades, impulsos y caprichos), y que de ese modo, fácilmente se vuelve la gente remisa y comodona, por lo cual se olvida de que su principal deber debería ser evolucionar y progresar como persona humana.

    Ello se ve, no solo en las clases acomodadas, sino también en toda clase social que vive con medios suficientes de subsistencia, donde por lo general la mayoría de sus componentes, se comportan como seres racionales que se conforman con la comodidad de vida, el bienestar cotidiano, el confort y/o molicie (hedonismo vital), como norma de vida buscada, preferida y consentida.

    No es de extrañar pues, que, como ya hemos dicho antes, disminuya el afán humano de progresar como persona, ya que al tener cumplidos sus más imprescindibles derechos y deseos corporales (materiales), el ser síquico de cada uno, es decir la persona humana (repetimos), pierde valores y fuerza activa, con lo cual advienen a la persona situaciones y estados anímicos un tanto decepcionantes (faltos de significado o defraudantes), por lo cual los resultados de su actividad vital, no pueden resultar lo satisfactorios que deberían ser, y por tanto el ser humano se ve frustrado en muchas de sus actividades.

    Es muy notorio que en la Era de Piscis, y sobre todo en sus últimos tiempos, ocurrieron sucesos bélicos de una crueldad y envergadura inusitadas, y que no fuimos capaces ni de evitarlos, ni de sacar de ellos un verdadero sentido acerca de su realización y alcance, y mucho menos comprender el por qué de tanto horror y tanta muerte sin verdadera justificación.

    Es por lo que deberemos decir, que en general, (salvo excepciones), la mente de los humanos del siglo XXI está (sigue) sumida en una especie de obscuridad, que no le permite percatarse, de su inadecuada situación vital, ni de darse cuenta, de que la civilización y cultura que rige el mundo occidental, no es la más adecuada para su progreso y evolución.

    Por tanto, se deduce inequívocamente, que el régimen y formas de vida y de comportamiento actuales, no son los más adecuados para informar la vida del ser pensante, a causa de que la civilización y cultura occidental que nos rige, y muchas de sus normas y costumbres, impiden sin duda una correcta y completa realización de actos y proyectos.

    Se declara aquí inequívocamente, que el principal intento de este libro ha de ser la búsqueda y exposición de una verdadera y completa solución a los problemas de la vida y la existencia, dando a conocer así mismo, las causas de por qué la sociedad, a pesar de sus grandes adelantos a través de los tiempos, no ha sido capaz de encontrar un camino adecuado para su verdadero progreso y evolución.

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