PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR – LIBRO 4 – CAPÍTULO 4

PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR.-

SIGLO XXI- CAMINO A LA DEMOCRACIA.- NUEVA ERA, NUEVA LEY,
NUEVO ORDEN, NUEVA VIDA.

Facetas familiar,-educativa-social-laboral-política-económica-financiera-científica-tecnológica-filosófica-humanitaria-religiosa-trascendental-artística-lúdica-sanitaria-sexual.

LIBRO 4º.

CAPÍTULO 4º.- COMPORTAMIENTO PERSONAL DE TODO “INDIVIDUO EN LA ETAPA INFANTIL” SEGÚN LA EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA RECIBIDAS POR LAS INFLUENCIAS FAMILIAR, AMBIENTAL, SOCIAL Y POLÍTICA.- 2ª PARTE.
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Una vez expuesto en el capítulo anterior la incorrecta e inadecuada condición y situación personal que la sociedad aporta a la persona en su etapa infantil mediante la preparación familiar, ambiental, social y política, debemos pues, ocuparnos de exponer el método y la manera de solventar y corregir dicha situación, presentando la manera y forma de corregir y solventar en lo que sea posible, los inconvenientes y dificultades que hasta ahora siempre ha tenido la preparación infantil para la vida.

Somos verdaderamente conscientes de la grave e importante labor que hemos de realizar, sabiendo el grave handicap que la cultura occidental supone para nuestro propósito; no obstante, nos esforzaremos y haremos lo posible para que el proyecto que vamos a presentar pueda cumplir eficazmente su cometido.
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Advertimos que no se tratará aquí de examinar o estudiar el comportamiento y la situación los estados físicos y sicológicos de la persona, pues no tenemos por qué entrar en el terreno médico y sicológico de la cuestión; nuestra tarea es dirimir procesos de comportamiento y situaciones desde las facetas o aspectos que están indicados en la cabecera de todos los capítulos de esta publicación.
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En primer lugar, se debe tener en cuenta que el comportamiento de la persona humana durante su etapa infantil, -(1-7años)-, vive semiconsciente a caballo entre los mundos astral y material, por lo que su comportamiento es inespecífico, ya que su libertad y capacidad de acción está totalmente supeditada directamente al albedrío de los padres o tutores que le crían, porque aunque ya puede funcionar según las instancias de su cuerpo astral en formación, su cuerpo mental no le ayuda para hacerse cargo de lo que diga o haga.

En esa primera etapa infantil, (1-7 años aprox.) se sabe que el niño se preocupa inconscientemente de alimentarse y hacer ejercicio y movimientos de todo tipo, a fin de formar su estructura motora y sensorial que le permitirá ser herramienta útil, en todo lo que su ego-alma-mental-cerebral, -(su ser síquico)- le requiera.

Por tanto su actividad vital y su comportamiento se reduce primariamente a cumplir las leyes de la naturaleza, que le inducen a alimentarse en pro de completar su formación corporal especialmente su capacidad motora y sensorial.

Sin embargo durante esta etapa, aproximadamente a los 2 años de existencia, el infante adquiere poco a poco, -(de una manera especial e inexplicable)-, la capacidad de hablar, es decir, la posibilidad real de comunicarse verbalmente con el exterior, lo que da a su vida y a su actividad un matiz especial, que le supondrá para más adelante, cuando pueda y sepa pensar, la posibilidad real de cambio y transmutación, es decir, de evolucionar verdaderamente como persona humana.

Por supuesto, en esta sub-etapa, las influencias que reciba serán siempre muy importantes para el infante; las más fuertes serán, en primer lugar, la materna,-(necesidad vital)_, la paterna, (complemento vital)- y la familiar, -(por impulso reflejo); también serán muy importantes los influjos que el infante reciba de la sociedad mediante la escuela y el ambiente social en que se mueva.

El arreglo y mejora definitiva para que el comportamiento infantil no perjudique ni estorbe su proceso de vital, supone que los padres y familiares, además de ocuparse eficazmente de su crianza y del apoyo y cariño natural que la naturaleza y el instinto prescribe y asegura, sean un verdadero y correcto ejemplo tanto en lo físico, como en lo síquico y en lo moral; se requiere por tanto que los padres y los familiares tengan la formación adecuada y conveniente para cumplir el trabajo que el destino les pide y obliga moralmente.

La influencia escolar en esta sub-etapa infantil ha de ser especial y rigurosa, requiriendo, además de un personal especializado y con vocación, medios materiales adecuados y una normativa de enseñanza donde se trate de encauzar la vida del infante hacia una línea de actividad lúdica y relajada que le pueda permitir poco a poco darse cuenta de lo que siente, piensa, dice y hace.

La influencia de las relaciones que todo infante tenga con sus padres, familiares, allegados, amistades y los ambientes que le rodean y en el que se mueve y vive, supone para todo infante en esta etapa, un reto y un hito para la formación de su temperamento y carácter; es imprescindible que la mayoría de los episodios de estos singulares procesos, sean atentamente cuidados, inspeccionados y contrastados por los padres y los maestros, a fin de corregir los desvaríos propios de una edad en que el infante no es todavía responsable de sus actos.

Por otra parte, y aparte de todo lo dicho hasta este momento, especialmente remarcamos que el infante, en esa etapa, es principalmente un receptor semiconsciente y no responsable de un sinfín de impulsos, sensaciones y conceptos, que se han de impregnar fuertemente en su siquismo, dejando una huella indeleble durante toda su existencia.
Desde aproximadamente los 7 años hasta su entrada en la pubertad, el comportamiento y postura de todo infante, ante sí mismo y la sociedad, es ya bastante diferente, porque ya puede en algunas ocasiones discriminar parcialmente sobre lo que le afecta, puesto que su cuerpo mental, -(ya en adelantada formación)- le va a permitir en bastantes ocasiones darse cuenta de lo siente, piensa o dice.

Esta segunda etapa de su vida, es también altamente importante, pues durante ella el infante se despierta en verdad a la vida; además sucede que viendo en su entorno tanta maravilla sin poder comprenderla y sin saber su cometido en ella , el niño entra en una especie de oscilación motora-sensible-mental que le deja en una ambivalencia ilusoria sobre la vida y la existencia, que le lleva necesariamente a su período de adolescencia.

Es esencial que en esta segunda sub-etapa, el infante adquiera capacidad no solo de toda clase de conocimientos, sino también para indagar el significado y enfoque que la vida pueden ofrecer a su persona, como se versa en el próximo capítulo.