PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR – LIBRO 4 – CAPÍTULO 8 (PARTE I)

PROCESOS DE EVOLUCIÓN SUPERIOR.-

SIGLO XXI- CAMINO A LA DEMOCRACIA.- NUEVA ERA, NUEVA LEY,

NUEVO ORDEN, NUEVA VIDA.

Facetas familiar-educativa-social-laboral-política-económica-financiera-científica-tecnológica-filosófica-humanitaria-religiosa-trascendental-artística-lúdica-sanitaria-sexual.

LIBRO 4º.-

CAPÍTULO 8º (PARTE I).- COMPORTAMIENTO PERSONAL DE TODO “INDIVIDUO EN LA ADOLESCENCIA” SEGÚN LA EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA RECIBIDAS POR LAS INFLUENCIAS FAMILIAR, AMBIENTAL, SOCIAL Y POLÍTICA.

En primer lugar, suponemos que no es preciso hablar con mucha profundidad en detalle (y día a día) de lo que ocurre y acontece a los seres que les toca pasar por esta difícil y precaria edad, que por otra parte es tan interesante y tan necesaria, cuya duración comprende aproximadamente desde los 12 hasta los 18 años, y que todo mundo reconoce y distingue como la pubertad o adolescencia.

Sin embargo, sí daremos, aunque solo sea a grandes rasgos y a groso modo, una mini-síntesis a vuela-pluma, primeramente para ver un poco cómo ha podido ser esa etapa de vida desde el principio de la existencia del homo sapiens sapiens hasta nuestros días, y a continuación haremos un primario esbozo de cómo deberá ser de ahora en adelante.

Desde que el homínido dejó de ser tal, y quedó capacitado para ser autoconsciente, y hasta llegar a la Era de Tauro[1], (5.500 años aproximadamente), la entidad llamada humana, oscilaba en todas las etapas de vida, y especialmente durante la adolescencia, entre una especie de existencia zómbico-robótica y de vez en cuando su existencia pasaría por momentos (episodios) más o menos lúcidos o semilúcidos, dependiendo del significado de sus reacciones ante las muchas experiencias de todo tipo que tendría que vivir.

 Por tanto el comportamiento sería pues, altamente impreciso, indeterminado e incompleto, porque su precaridad de vida y al menos de desarrollo genético, no le permitiría ni siquiera, tener atisbos sensibles e intelectuales de que su ego-alma mental cerebral pudiera ejercer su actividad bajo los más mínimos impulsos de la voluntad y la libertad, que es lo que supone concebir y percibir algo de responsabilidad en la actividad personal, que es lo que distingue al ser humano autoconsciente del animal meramente consciente.

 Precisamente ya con lo poco reseñado en los párrafos anteriores, puede hacerse posible al menos, la comprensión y aceptación de que la herramienta material, (el cuerpo) del ser humano, está regido totalmente por ciertas leyes de la naturaleza, que correspondiendo sin duda a las constantes y centros de consciencia-sabiduría universal, (karmica); la actividad de todo este sistema deberá estar por lógica, gerenciada y dirigida por el ego-alma mental cerebral del ser humano, cuando le sea posible por el desarrollo y el progreso genético universal.

Es por lo cual, esta tan especial influencia y variedad de hechos y acontecimientos, dependientes directamente de la energía regida por unas leyes naturales inconstantables e incomprensibles para el entendimiento del humano, ha dado origen a que todos esos influjos energéticos sean atribuidos por mucha gente a cierta clase de seres que unos consideran angélicos, otros llaman devas o demonios, lo cual a su vez ha sido uno de los fundamentos y soportes para la multitud de creencias y religiones de toda clase.

Esta clase de hechos imponderables y maravillosos, es también, sin duda, para la mente de aquellos seres e incluso para la de muchos seres actuales, la piedra de toque representando y formando un bucle o punto de oscilación que impide comprender el significado del maravilloso y milagroso influjo energético-divino y único (la chispa diferenciada del Gran Uno) que delega su función en el ego-alma mental cerebral de todo ser humano.

También por esta clase razones que venimos aduciendo, fué por lo que nuestros ancestros, erraron en el enfoque y comprensión de la función que unos seres superiores del espacio llenos de compasión desempeñaron sobre la humanidad, a fin de preparar y asegurar nuestra evolución y progreso real, cuando la evolución genética universal lo permitiese.

En la larga temporada de tiempo ocupado por las Eras de Tauro y Aries, hasta aproximadamente el siglo VIII antes de Cristo, la existencia y el comportamiento humano en todas sus etapas de la vida y especialmente durante la adolescencia, no debe caber duda de que significaría casi lo mismo que en nuestros tiempos, es decir que aunque todo adolescente durante esa etapa, sabe y vive como si estuviera fuera, o muy lejos del entorno social en que vive, lo cierto es que cuando entra en la corriente normal de los seres juveniles y maduros su empeño es aggiornarse completamente al nucleo y ambiente social que le va tocando.

[1] Hablando de tiempo, no usamos la nomenclatura geológica prefiriendo emplear el lenguaje astronómico y astrológico, porque el de la geología solo habla de tiempos físicos o materiales del planeta, mientras que la astronomía nos informa de realidades extra terrenales y la astrología, aunque solo sea en forma simbólica, nos transporta a cuestiones más allá de lo terrenal y astronómico.