PRIMERA PARTE. Capítulos 1-47

SEGUNDA PARTE. Capítulos 1-31

Último capítulo:

Capítulo 31. Charla-perorata.- Madrid 29 de mayo de 2.016.

Afianzando pasos camino de Tiphareth. (1.090 y 1.081)

El domingo pasado hablábamos sobre la situación de las personas, y por ende de la sociedad, tratando temas en relación a la interpretación y enfoque superior (transcendental) de la vida, según las líneas de entendimiento de nuestra escuela iniciática.

Haciendo pues un poco de memoria de ello, decíamos que si la actividad vital no lleva enfoque y significado transcendental (además de cualquier otro enfoque normal y corriente), la vida apenas tendrá verdadero sentido y mérito a efectos de evolución y progreso auténtico.

Completábamos nuestros asertos añadiendo (exponiendo) los complementos (implementos) necesarios e indispensables, para mejor cumplir los requisitos que los párrafos anteriores requerían.

Estos requisitos son, sucintamente hablando:

1.º   Conciencia continua en todo momento de lo que se siente, se piensa, es decir, de todo lo que hace la persona, lo mismo en tiempo de trabajo (ocupación remunerada o no), en tiempo de ocio, de descanso, etc. etc.

2.º Conciencia de toda actividad en estado lúdico, es decir, siempre sereno y tranquilo (relajado), tanto de cuerpo como de sique (mente y sensorio).

3.º   Ser consciente igualmente de lo que implican y suponen los dos polos de toda acción, sensación y conocimiento, para que no haya lagunas u olvidos que empeoren (peyoricen) o aminoren el resultado de la actividad de cada uno.

4.º   Toda actividad vital, sea de la clase que sea, ha de ser realizada bajo la dirección (enfoque y significado) de la conciencia del ego-alma mental-cerebral; si no se hace así, entonces se realizará sin que la consciencia de ese alma-ego mental cerebral se entere del todo; de esta manera, el enfoque y significado no será ni tan correcto ni tan adecuado como debería ser.

5.º   Téngase en cuenta que si la acción se realiza sin concienciación o sin enfoque y significado adecuado, la persona está desbarrando, porque en esos casos ni la conciencia del ego-alma mental cerebral, ni los espíritus de grupo (ángeles, demonios) estarán al tanto de esas acciones. La mala comprensión de esta cuestión ha sido causa de que las religiones hayan inventado toda la parafernalia de los demonios, cielos, infiernos, etc.,etc.

6.º  No olvidar que son los espíritus de grupo (ángeles, demonios) quienes se encargan y se responsabilizan de la actividad, las acciones o los movimientos vitales meramente corporales (fisiología y metabolismo corporal), hasta que el ser pensante esté preparado y sea capaz de hacer frente y tener consciencia de la actividad vital.

7.º   Tener como un privilegio y un honor, que al llegar a cierto nivel evolutivo (onto y filogenético), ya la persona por medio de su conciencia del ego-alma mental-cerebral, pueda hacerse cargo (consciente) de muchos hechos de su vida.

8.º   En este caso de adquisición de consciencia por medio del ego-alma mental cerebral de la persona, es cuando ya el ser humano puede calibrar sobre el valor que pueden llevar sus acciones. Por esta misma razón, la persona humana ya no tiene más remedio que ser responsable de sus acciones, porque le es permitido usar la voluntad y la libertad, es decir ya puede dominar la ejecutiva de su bipolaridad vital.

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De todo esto se deduce necesariamente, repito una vez más, la necesidad de tener en cuenta, que la vida es un continuum de actividad que ha de ser realizada de la forma arriba mencionada; si esto no se lleva a cabo, la actividad del ser humano solamente proporcionará un pequeño resultado al ser que obra, siente o piensa, es decir, un mínimo resultado, casi la misma fracción de mérito o demérito que las acciones de los animales.

Antes de justificar y probar la bondad y necesidad de seguir el proceso iniciático, precisamente el que nosotros preconizamos, debemos explicar y reconocer con toda justicia, qué es lo que se obtiene y qué significa la vida ordinaria del ser pensante, según la forma que las culturas y las religiones prescriben y enseñan.

Ya se sabe, o al menos se deduce, que la actividad de todo ser viviente en general tiene varios niveles de valor y de responsabilidad, según cómo se realiza la acción.

En el caso de los animales, nosotros sabemos que la responsabilidad es de los espíritus de grupo (ángeles y demonios), los que reparten sin duda a sus pupilos, el mucho o poco mérito a efectos de evolución y progreso.

Estos mismo seres (espíritus de grupo, ángeles o demonios), se encargan también de la actividad material (metabolismo fisiológico) de los seres humanos.

Cuando los seres pensantes llegan por evolución biogenética a la posibilidad de alcanzar conciencia de sus sensaciones, pensamientos, (sus actos), es cuando ya dichos espíritus de grupo (ángeles o demonios), ceden su responsabilidad a la conciencia del ego-alma mental cerebral del ser humano a los efectos que ya todos sabemos.

El mundo científico explica todo esto muy bien pero de una manera meramente racional, y lo hace comprensible y aceptable para muchas mentes; pero al llegar al punto donde la inteligencia o la conciencia empiezan a tener algo que ver con la evolución, balbucean de forma tal que hace que la mayoría de las mentes empiecen a entrar en oscilación acerca de la procedencia de toda clase de sensaciones, de la interpretación de la vida y de la actividad de los seres pensantes.

A propósito de las oscilaciones que produce la ciencia racional cuando habla de los seres pensantes, en seguida hablaremos ya de las principales líneas interpretativas que suelen proporcionar, como son: el escepticismo, el nihilismo, el ateísmo, el conformismo y el materialismo científico.

La actividad normal y ordinaria del ser humano (culto o no) que, como ya he dicho antes, sigue las normas derivadas de las culturas y religiones vigentes, no hay duda que algo de mérito o demérito puede llevar, o tal vez sea indiferente; o sea, que absolutamente todo lo que se hace debe tener un objeto o resultado que, aunque no sea el más adecuado o acertado, sí puede afectar a la vida conductual de la persona, y por tanto puede estorbar o ayudar en el proceso de evolución y progreso humano.

Es cierto y notorio que en toda época, el ser pensante ha ido desarrollando y cumpliendo ciertos deberes y compromisos, y ello ha hecho y hace que los influjos de todo tipo se muevan y puedan producir y ver (darse cuenta de) normalidades y anormalidades, que algo significarán en la vida y progreso de las personas.

Todas las épocas con sus normas y formas de vida, civilización y cultura, han dejado un poso (resultado) que ha servido y sirve para que el Karma (justicia universal, causa y efecto real) vaya marcando las condiciones más adecuadas en la comprensión de lo que el Logos universal, que funciona poco a poco sobre el ego-alma mental-cerebral, preconiza.

Todas las religiones sirven, sin duda, al menos como catarsis para que las conciencias humanas (del ego-alma mental-cerebral de cada uno), se vayan percatando de cómo es o debe ser la vida, y de sus lagunas e interferencias de todo tipo.

A través de toda época y toda clase de situaciones, la persona humana ha ido sacando del ambiente normas y formas de vida, que algunas de ellas han tenido, tienen y tendrán valor para siempre.

Precisamente a causa de su actividad, el ego-alma mental-cerebral del ser humano, ha sido y es capaz de ir acumulando conocimientos de toda clase (sobre todo científicos y culturales), y con ello se está preparando para mejor vivir y evolucionar, sobre todo cuando sepa cuál es el verdadero camino real para progresar y cuándo le sea permitido comprender el verdadero sentido de la vida.

En la Era de Acuario, una buena parte de la raza humana (al menos ¼ parte de la misma), será capaz de entonar y armonizar su vida en vías a una evolución tal, que le permita caminar hacia niveles impensados y de valor incalculable, y también de inmensa felicidad.

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Bueno, ahora vamos a tratar de calibrar un poco más (lo mínimo necesario y conveniente) para justificar (demostrar) que la actividad vital llevada a cabo como nosotros decimos, es la mejor y sin duda la única manera de vivir (experimentar la vida).

De esta manera, llegamos aquí a entrar en un proceso de absoluta mejoría, que conlleva una rigurosa adecuación de la actividad humana, la cual todavía no es conocida por nadie, (nosotros somos los pioneros de este proceso) que llamamos la Vía Iniciática.

Este proceso iniciático que ahora estamos presentando y tratando de explicar y detallar su contenido a la humanidad, es el que fue enseñado a nuestros antiguos progenitores (nuestros ancestros), pero como no tenían aún adecuado (ni mucho menos) su ego-alma mental-cerebral para comprenderlo y aceptarlo (cumplirlo), el resultado normal fue el gran extravío de la ejecutoria y trabajo de todas las escuelas esotéricas, por supuesto de todas las religiones (hijas bastardas de los centros esotéricos), y de todas las civilizaciones y culturas que han existido hasta el día de hoy.

No es, pues, de extrañar, (ni mucho menos), el enorme extravío intelectual y transcendental, puesto que el ser humano, al no poder adoptar (aplicar) en su trabajo (actividad vital), el significado de toda acción (como hemos explicado), se decantó naturalmente a regirse por la fuerza y el poder por un lado, y por otro lado, a extravíos sensibles e intelectuales como la magia, alquimia, hechicería brujería, etc., etc.

En la Era de Acuario, ya le es permitido al ser humano (a su ego-alma mental-cerebral) , revertir esas tendencias ancestrales, puesto que el efecto biogenético (onto y filo genético), ya se lo posibilita.

Tenemos que decir que nuestro proceso iniciático puede suponer para muchas personas, encontrar y entrar en ese ansiado camino y búsqueda que todo el mundo requiere y necesita; solamente será preciso que todo el que quiera entrar en este camino, adecúe su actividad en lo práctico y material (proceso de enfoque correcto), y armonice moralmente su actividad sensible e intelectual.

Por tanto, ya se hará posible (y por ende obligatorio) para todo ser pensante bien nacido, ir adelantando en una ejecutoria que de verdad llevará a muchos a un progreso y evolución auténticos.

Esta es la única vía que, recorriéndola adecuadamente, podrá llevar poco a poco, o quizás muy rápido, a unir su ego-alma mental-cerebral con el ego o conciencia superior, es decir, con el Espíritu encarnado en cada ser viviente.

Madrid, a 30 de mayo de 2016

Prometeus